Geoparque Mundial UNESCO

Nº24 – Anticlinal de Valdelacasa

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LOCALIZACIÓN Y ACCESIBILIDAD

El anticlinorio de Valdelacasa se extiende a lo largo de las provincias de Cáceres, Toledo y Ciudad Real, y se encuadra dentro de la comarca conocida como La Jara, situada al este del macizo orográfico de Las Villuercas, entre la sierra de Altamira o sierra de los Puertos y los relieves cuarcíticos de la sierra de La Estrella y Sevilleja. Su interpretación es similar a la gran megaestructura del Ibor.

Se puede acceder desde alguna de las carreteras que lo atraviesan de norte a sur, como la N-502, o desde la localidad de Puente del Arzobispo, donde se tomará rumbo sur por la carretera EX-387, así como por otras de menor rango que lo atraviesan de este a oeste, como la CC-20, por el puerto de Arrebatacapas (que proponemos como mirador), o por la EX-102, por el puerto de San Vicente.

ATRACTIVOS DE LA VISITA

Durante la visita se pueden apreciar los interesantes caracteres geomorfológicos de la zona, como la gran penillanura desarrollada sobre materiales del Ediacárico y granitos, las pedreras de la sierra de Altamira, los berrocales graníticos, el encajamiento de la red fluvial subsidiaria del río Tajo en la extensa penillanura que caracteriza la comarca de “La Jara” y los relieves residuales de las sierras cuarcíticas que la enmarcan en su borde Este: Sierra de la Estrella, Sierra Aguda, Sierra de la Nava y Sierra de Sevilleja.

En esta zona se ha descrito la sucesión sedimentaria correspondiente al Ediacárico y su tránsito hasta el Cámbrico inicial, con los interesantes olistostromas que podemos observar junto a la Formación Cíjara en el arroyo del Pedroso, al sur del puente del Pedroso. En esta zona también se localiza el tránsito Ediacárico-Cámbrico, de gran relevancia a nivel paleontológico por ser una de las áreas donde se conservan algunos de los fósiles más antiguos de la Península Ibérica, constituyendo uno de los mejores registros de “la gran radiación biótica del Cámbrico”, precedida por la aparición en el Ediacárico terminal de los primeros metazoos mineralizados con esqueleto calcáreo (Cloudina).

En los terrenos de La Jara, abundantes en ricos pastos, se han localizado numerosos “verracos”, esculturas zoomorfas de la Edad del Hierro (Siglo IV a. C.), realizados por el pueblo ganadero de los Vetones. En Villar del Pedroso y Valdelacasa se guardan magníficos ejemplares que podemos observar en sus plazas ajardinadas.

INTERPRETACIÓN GEOLÓGICA

El anticlinorio de Valdelacasa incluye en su núcleo materiales del Ediacárico-Cámbrico Inferior pertenecientes, paleogeográficamente, a dos sectores que representaban, al final del Cámbrico, la transición entre un medio de plataforma carbonatada somera y los medios más profundos del talud que se situaba al norte, única área que todavía incluía medios marinos en el Cámbrico Inferior, y que también emergió definitivamente en el inicio del Cámbrico Medio.

En el flanco suroeste de esta gran megaestructura aparecen los materiales con carbonatos del Grupo Ibor (área de Peraleda de San Román). En el flanco noreste nos encontramos con la Formación Cíjara, consistente en lutitas, grauvacas (a veces muy arenosas) y conglomerados con abundantes clastos de fosfatos. Esta unidad incluye numerosas estructuras sedimentarias e icnofósiles que nos indican medios de transición desde la parte alta de un talud hasta una plataforma distal.

Discordantes sobre estos materiales se disponen formaciones olistostrómicas, que son el resultado de los desplomes de las plataformas carbonatadas del Grupo Ibor por las fuertes pendientes de los taludes, en medios muy inestables y con alta sismicidad, relacionadas con las fases finales de la Orogenia Cadomiense. Los bloques carbonatados del olistostroma del arroyo del Pedroso, localizado en el norte del geoparque, incluyen ejemplares de Cloudina.

Sobre estos materiales se sucede una importante sucesión del Cámbrico Inferior que registra “la gran radiación biótica del Cámbrico”, e incluye en áreas muy próximas al Geoparque, ya en la provincia de Toledo, yacimientos de los trilobites y arqueociátidos más antiguos de la Península Ibérica. Todos estos materiales sedimentarios son intruídos por materiales graníticos, por lo que es frecuente encontrarnos con berrocales (paisajes en los que abundan las piedras berroqueñas y bolos graníticos) que dejan, en ocasiones, figuras de alto valor paisajístico y geológico, como las que se estudian en los geositios desfiladero del Pedroso y berrocal de Peraleda-Cancho Valdecastillo respectivamente.

Esta megaestructura tiene aproximadamente un centenar de kilómetros de longitud por varios de ancho y discurre con una orientación NO-SE. Se encuentra limitada por su parte occidental por los afloramientos de rocas del Paleozoico inferior que constituyen el sinclinal del Guadarranque, mientras que por el norte, este y sur sus límites son menos netos, alternándose afloramientos de rocas paleozoicas, que generan acusados relieves, con materiales sedimentarios del Cenozoico (rañas).