La ruta recorre zonas boscosas desde Guadalupe hasta la presa del embalse del Mato, dominadas por robles melojos, pino pinaster, alcornoques, quejigos y castaños. A partir de la presa, el camino sigue el curso del rio Guadalupejo, con una rica vegetación de ribera con fresnos, arces, alisos, hiedras y madreselvas.
El inicio de la ruta está en los aparcamientos de la Avenida Eusebio González, al oeste de la localidad de Guadalupe. Subimos por la calle Cáceres y la calle San José Obrero, saliendo de la localidad por una pista que vemos a la izquierda, después de pasar la Fuente de San José, y que conduce a hasta la presa del embalse del Mato, también llamado de Guadalupe o de la ruta de los Molinos. Seguimos el camino, ascendiendo y descendiendo ligeramente, llegando al arroyo del Águila donde comenzaremos una ascensión que zigzaguea durante un trecho. Continuamos avanzando, cruzando la cañada de Miramonte, hasta llegar al punto más alto de la ruta, desde donde podremos divisar los picos Villuercas y Agudo, la ermita de santa Catalina y la Granja Palacio de Mirabel del siglo XIV, declarado Monumento Nacional y Bien de Interés Cultural.
Comenzamos un descenso suave que nos devuelve al embalse del Mato. Atravesando la presa se inicia el camino de regreso que transcurre por el Camino de la Solana en el Corredor Ecológico y de Biodiversidad del rio Guadalupejo. Tras cruzar nuevamente la Cañada de Miramonte encontramos el molino del Batán, uno de los sistemas hidráulicos que se desarrollaron a lo largo del cauce del rio. Algunos de ellos, relacionados con la Puebla de Guadalupe y su Monasterio, reflejan la importancia de los cursos de agua para las industrias medievales.
Salimos del Camino de la Solana por una vereda que asciende a la izquierda llegando a la carretera CC-171 y al mirador de Guadalupe desde donde se divisa la localidad con su Monasterio al fondo.
La ruta incluye los materiales más antiguos del geoparque, representados por la Formación Guadiana del Grupo Domo-Extremeño (Ediacárico, alrededor de 600 millones de años). Las alternancias de lutitas y grauvacas representan sedimentos depositados en ambientes de medios marinos profundos y relacionados con la orogenia Cadomiense. Sobre los anteriores materiales se dispone el Grupo Ibor que incluye una mayor diversidad de materiales (lutitas con intercalaciones de areniscas, conglomerados y niveles discontinuos de calizas dolomíticas). En las crestas y pedreras se observa la Formación Cuarcita Armoricana, arenas de fondos marinos poco profundos del Ordovícico (470 millones de años). La posterior orogenia Hercínica y las fallas alpinas han modelado los relieves actuales, marcando la divisoria entre las cuencas del Tajo y el Guadiana.