FLORA
Las sierras y valles que encontramos entre Berzocana, Logrosán, Garciaz y Zorita son uno de los mejores ejemplos de bosque caducifolio del Geoparque. Extensas manchas verdes se pueblan de rebollos o robles melojos que alcanzan su esplendor paisajístico en otoño, cuando en la vegetación serrana se produce un cambio de color en las hojas.
Uno de esos robles (Quercus pyrenaica), alcanza tal desarrollo que ha recibido nombre propio y ha sido incluido en la categoría de Árboles Singulares de Extremadura. Conocido como el Roble de la Nava o Roble de la Maribela, este ejemplar sobresale en la arboleda adehesada que encontramos junto al arroyo de La Nava.
Con una edad estimada entorno a los 400 años, este ejemplar tiene 20 m de altura y 4,55 m de perímetro. La pendiente del terreno ha forzado al ejemplar a desarrollar contrafuertes en la base, dejando ver parte del sistema radicular. Una de sus ramas baja mucho y se acerca al suelo.
En algunas zonas de las Villuercas los robles se han adehesado y podado como si fueran encinas. En el roble de la Nava, debido a este tratamiento, destaca el gran desarrollo horizontal de sus ramas, llegando una de ellas a bajar mucho y acercarse al suelo. Su estado de conservación es aceptable para su edad. No se observan pudriciones o heridas de importancia, presentando un follaje denso y fructificación abundante.
Entre las plantas del robledal de estas sierras destaca la abundancia de narcisos y uno especialmente, el escaso Narcissus pseudonarcissus subsp. portensis.


