
El Cerro de San Cristóbal está constituido por un plutón granítico procedente del Orógeno Varisco. Se eleva en forma de cúpula unos 200 m sobre la penillanura Ediacárica, constituida por grauvacas, lutitas y conglomerados, debido a una intensa erosión diferencial, lo que resalta su importancia geomorfológica.
Asociado a este granito se presentan una serie de mineralizaciones, con una historia de extracción minera que se remonta desde la Edad del Bronce hasta épocas recientes, conservando un patrimonio, que, junto con la divulgación científica, refuerzan su valor divulgativo.
RELIEVES
Desde lo alto del Cerro de San Cristóbal se pueden diferenciar unas importantes unidades geomorfológicas en el paisaje, según la dirección de observación.
Panorámica hacia el norte (banda naranja)
Hacia el norte se aprecia la sierra de Guadalupe, conocida en geología como el bloque de Garciaz, que representa la partición del basamento y elevación del bloque situado al norte sobre la penillanura Ediacárica. Este proceso tuvo lugar durante las últimas fases de la Orogenia Alpina.
Panorámica hacia el noreste (banda verde)
En esta dirección se dibuja el impresionante relieve apalachiano remarcado por las crestas de las rocas cuarcíticas paleozoicas, con su característica dirección NO-SE.
Panorámica hacia el sureste (banda amarilla)
En el horizonte se observa, sobre el terreno, una geomorfología de extensas plataformas o mesetas separadas por cauces erosivos, conocidas como Rañas y formadas por la acumulación de sedimentos relativamente recientes provenientes de los relieves apalachianos situados al norte.
Panorámica hacia el sur (banda azul)
Hacia el sur se divisa un relieve que se va suavizando paulatinamente hasta horizontalizarse, formado por los sedimentos cenozoicos y cuaternarios que rellenan la cuenca del Guadiana.
